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lunes, 31 de diciembre de 2012

Fin de Fiesta

"La vida puede no ser la fiesta que esperábamos, pero mientras estemos aquí solo nos queda bailar". Esa es una oración que escuché alguna vez y que se me quedó grabada. Esta es solo otra entre las siete mil millones de formas de ver nuestra existencia. Hay canciones que nos gustan, otras que no, algunas para bailarlas de a dos, en grupo, solos, para reírse, alegres, tristes, para llorar, para gritar, para emocionarse, para saltar. Y supongo que así es como que hay que tomar la vida, como venga. Lo importante es nunca dejar de bailar. No importa los gustos o antojos musicales del DJ de turno, llámenlo Dios, el destino o la suerte, la vida al fin y al cabo. Claro, que siempre está bien sentarse un rato, tomarse un trago, descansar los pies, juntar energías para bailar de nuevo. Y eso es lo que trato de hacer en este post.

Creo que la palabra clave, para hacer este recuento y balance del 2012, es "reconsiderar". Este año, hubo muchos cambios, que me llevaron a repensar y a reconsiderar varias cosas. De las metas que tenía a inicio de año, quizás muchas no las logré a alcanzar, pero en el camino aparecieron nuevas y estas me gustan más. Empecé el año determinado a irme a estudiar a Canadá, conseguí una beca y lo único que me faltaba era hacer mis maletas, subirme a un avión e irme. En marzo, empecé a estudiar Economía en Lima y con el tiempo decidí quedarme. Diez meses después, he conocido a mucha gente, y a un buen puñado tengo ahora el gusto de llamarlos amigos. En ese grupo, todas son personas geniales, a quienes he aprendido a querer, a mi modo y, sobre todo, con quienes me he divertido durante el año. Sin embargo, esa no fue la única razón por la que me quedé. Hay varios fantasmas y cosas pendientes que tenía, algunas que tengo, en Lima e irme hubiera sido solo cobarde. Y, felizmente, me quedé.

En junio, entré a AENU Perú y los siguientes seis meses han sido, simplemente, increíbles. No solo encontré un grupo de gente interesada en política, debate y relaciones internacionales (temas que me interesan), de quienes he aprendido un montón y que me permitieron desarrollar y descubrir nuevas habilidades. Debo admitir que he tenido que sacrificar sábados, domingos, juergas, horas de sueño, de estudio para la universidad y que me ha costado mucho esfuerzo. Sin embargo, he ganado mucho pero mucho más de lo que he dado. Con el tiempo, ya no solo era parte de una asociación, tampoco de un grupo de amigos, sino que ahora tengo una especie de nueva familia. El próximo año, en marzo, se nos viene un gran reto: debatir tanto en el Harvard World Model United Nations en Melbourne, como en el Harvard National Model United Nations en Boston. Ganas nos sobran. Con el esfuerzo y apoyo de todos, estoy seguro que la vamos a romper, y vamos a regresar a  Lima con varios premios.

Fue muy difícil decirle "adiós" al colegio y "nos vemos" a mis amigos de toda la vida. Al principio, era raro no verlos todos los días por estar en universidades diferentes. Sin embargo, todo es cuestión de adaptarse. Después de un año, nada ha cambiado, y cada vez que nos juntamos es igual que antes. En julio, hice un viaje a Máncora con tres de mis mejores amigos. A pesar de que fue un viaje corto de cinco días, creo nunca me había divertido tanto en uno. Dormimos poco, juergueamos mucho, vimos el atardecer y el amanecer todos los días, pasábamos las madrugadas en la piscina, y a las 7 a.m. ya estábamos de nuevo en el mar, casi nos quedamos varados en cuatrimoto en medio de la nada, nos fuimos hasta Punta Sal juntos, y me picó un cangrejo. Después de un año "separados", no puedo decir que a mis amigos del cole los quiero igual, los quiero aún más, si es posible.

Es cierto, quizás en el 2012 no hice todo lo que quería (como, por ejemplo, escribir más seguido aquí) y no sé si logré mucho o poco, pero en esta fiesta sí que he bailado y, sobre todo, lo he pasado bastante bien. Me gusta donde estoy y me gusta esta música. En unas horas se acaba esta fiesta, pero no se preocupen, empieza otra con 365 días para hacer las cosas bien, para cagarlas un poco, para cagarnos de risa y para llorar un poco también, pero sobre todo, para bailar.

P.S.(1) Esta es la canción que inspiró el título de este post. Es una de Kevin Johansen, gran cantante argentino, y a quien tuve la suerte de escuchar en concierto cuando estuvo de paso por Lima. Como dice Johansen, "si la vida es una orgía lenta, lo mejor debe de estar por llegar".



P.S.(2) Y esta sí es una canción para bailar. "Todo lo que quieres es bailar" - Jorge Villamizar (Ft. Descemer Bueno)



Edo

jueves, 12 de enero de 2012

Departures

Muchachos, ahí les va lo que estuve escribiendo las últimas semanas de diciembre. Pensaba hacer la historia más larga pero, a recomendación de A.M. decidí publicarlo así como está. Quién sabe, fácil en otro post haya una continuación.


Era un día típico de primavera: no hacía ni frío, ni calor. Con una chompa se estaba bien afuera, aunque se estaba mejor en casa, dentro de una cama, abrigado, durmiendo. A Felipe no se le antojaba estar en el colegio, para nada. Tenía sueño y otras cosas en qué pensar, en vez del decadentismo latinoamericano o en  derivar la función que tenía al frente, en la pizarra. La verdad es que esa mañana se había levantado con la certeza de que ese no iba a ser un buen día. Así que decidió seguir el protocolo para situaciones como estas: esperar que lentamente se pasaran las horas hasta poder regresar a casa y, tratar de no levantar ninguna sospecha de que había algo que lo tenía distraído. Las últimas semanas habían sido un poco raras, muchos cambios y muy poco tiempo para adaptarse. Sin embargo, las cosas no andaban para nada mal; al contrario, después de algunos meses llenos de baches, se podía divisar los primeros destellos de una, lejana pero certera, luz al final del túnel.
Caminar, eso le provocaba, caminar pero, solo. No sé, quizás por el centro, por el Parque de Lima o por Miraflores, por el malecón, quién sabe, dar una vuelta por el Golf de San Isidro, por los parques inmaculados de esa zona, sentarse en un café, tomarse uno, mirar a la gente por la ventana. No sé, quizás un fin de semana que tenga libre. Es necesario despejar la mente, relajarse de vez en cuando, es necesario, se repetía constantemente. Quizás despegar, sí tomar un avión que me lleve lejos, a Londres, a París, a Roma, o no tan lejos, a Buenos Aires, a Nueva York o a una playa en California. Sí en esta época del año, en la que no hace tanto calor, ni demasiado frío. Ciertamente, ese día estaba nostálgico, de qué, no sabía, quizás de lo que no había vivido o de lo que le gustaría vivir pero, que estaba muy lejos y, poniendo un poco los pies sobre la Tierra, no era posible, al menos en ese instante. En un par de años, tal vez, en un par de años, repetía mentalmente, como una consolación, de qué penas, no sabía y salía de esa abstracción momentánea, de esos viajes mentales a otras ciudades, otros países, otros continentes, totalmente desconocidos para él. ¿Cómo sería, cómo sería? La niebla y el London Bridge, un paseo por el Sena, un café cerca a Trinità dei Monti, una pareja y un tango, el MoMA, el Guggenheim y Central Park, la playa descalzo y el mar entre los dedos. ¿Cómo sería? Y así empezaba otro viaje de nuevo.
Cuando se tienen diecisiete años y ninguna certeza, aparte de la estar sentado, parado, de cabeza, lo que sea en algún lugar y no estar seguro de nada, es que estos viajes se vuelven una serie de pequeños oasis en medio de desiertos llenos de rutinas, castillos de naipes, que tarde o temprano se derrumban. Pero, sí, eran reparadores. La sensación de estar a treinta mil pies de altura, suspendido, flotando en un enorme pájaro de aluminio, pero al fin y al cabo flotando, admirar la inmensidad del cielo o estar  en un barco, parado cerca a la borda y quedarse absorto, sentirse pequeñísimo, que sensación tan sublime. A Felipe le gustaba la idea de ser nada más y nada menos que un puñado de átomos, unidos por la casualidad, un conjunto diminuto en comparación con el universo y sus infinitas posibilidades, un grano de sal disuelto en el océano. Sin embargo, no le agradaba pensar que quizás en otra galaxia, a miles de años luz, hubiera otro Felipe, una realidad paralela, o incluso alguien con otro nombre, con otra cara, otro cuerpo, alguien de otra especie pero, cuya gnosis vagara por la misma vía que él estaba recorriendo en ese momento. Ese tipo de pensamientos lo distraían diariamente, cuando lo agobiaba la rutina y el sopor de ciertas asignaturas, en las cuales evitaba a toda costa quedarse dormido. Sí, también era divertido viajar en los sueños pero, lo es más cuando uno lleva el timón del asunto y no se deja llevar por el subconsciente. Por eso a Felipe le fascinaba viajar. En cada travesía, en la medida de lo posible, él se convertía en el capitán al mando, dejándose guiar por ningún otro mapa que no fuera el azar de la vida misma.
En todo este esquema científico, Felipe era consciente de la Tercera Ley de Newton, por la cual toda acción tiene una reacción equivalente pero en sentido opuesto. Cada movimiento que hacía, incluso la sinapsis de sus neuronas, los choques eléctricos entre ellas, todo, absolutamente todo tenía una consecuencia. Y, ¿qué hay con las personas? ¿Habrá una consecuencia para cada una? ¿Una especie de reacción a nosotros mismos, como un polo opuesto al que atraemos y al que somos atraídos? ¿Existirá eso lo que llamamos coloquialmente “media naranja”? ¿Habrá una forma de probarlo científicamente, de aplicar la Tercera Ley de Newton a los humanos?  Caminar, caminar, Felipe pensaba en caminar pero, cada paso tendría una consecuencia. Y, ¿dónde estaría la suya? ¿Existirá una reacción a sí mismo? Cualquiera de las veinticuatro personas a su alrededor, veinticinco si contábamos al profesor de matemática, o de las otras seis mil novecientos noventa y nueve millones novecientos noventa y nueve mil novecientos setenta cinco personas que habitaban el planeta, aproximadamente, podía ser la reacción a su existencia. Por el momento, "Tripulación, armar toboganes, chequeo cruzado, prepararse para el despegue" y treinta mil pies de altura.
Edo

martes, 20 de septiembre de 2011

Todoalmismotiempoahora

Este año no estoy posteando tanto como quisiera. Es a causa de la falta de tiempo y las pocas horas de sueño. Con suerte, un día de semana duermo cinco horas y, ni los sábados me puedo levantar tarde porque, tengo clases a las ocho.
Desde el último post, muchas cosas han pasado. Supongo que una de las más evidentes es que tenemos un nuevo Presidente de la República. Desde el 28 de julio Humala dejó de ser un presidente electo y, pasó a ser uno en funciones. Nos guste o no, lo importante es que fue elegido democráticamente. Hasta ahora, han habido aciertos y desaciertos pero, al parecer, el rumbo de desarrollo a nivel económico que ha tomado nuestro país no va a cambiar. Y, vamos, que Humala va a necesitar que haya más inversión de empresas privadas y mayor dinamismo en el mercado pues, eso se traduce en recaudación de dinero para el estado y, solo así va a poder costear todos los programas sociales que pretende impulsar. Si a esto le sumamos una política de estado que asegure el pleno respeto de las libertades y de los Derechos Humanos, estaríamos  hablando de una virtual gestión exitosa. Sin embargo, ha pasado muy poco tiempo desde el cambio de mando, así que sería muy apresurado ponerle una calificación a esta administración y, sinceramente, espero que todo vaya muy bien.
Bueno pasando a otros temas, porque no todo en esta vida es política, hablemos un poco de qué ha sido de mí estos últimos tres meses, o bueno todas las cosas que han pasado durante el año y que no he puesto aquí.
Primero, parece que este año es el "Edo World Tour" ya que, por cosas de la vida he podido viajar bastante en lo que va del año. Después del viaje de tres semanas por el país con forma de bota, he podido visitar nuevamente dos de mis ciudades favoritas del Perú, Cusco y Piura (en orden cronológico), y he podido confirmar una vez más mi teoría de que para conocer BIEN una ciudad, se tiene que ir, mínimo, dos veces y, cada vez es diferente o incluso mejor, si es que queremos que así sea.
En la quincena de agosto, me fui de retiro con los muchachos de segundo de liceo. Fue un fin de semana medio matado pero, valió la pena. Uno sabe cuando se está en el lugar correcto y, supongo que ese es mi caso. Hay un montón gente genial en esa prom, gente que, además, tengo ahora el gusto de llamarlos mis amigos y con quienes lo pasé demasiado bien este fin. Este sábado empezamos el apostolado en un AA.HH. de Cieneguilla y espero que todo salga bien.
Por último pero, no menos importante (cliché), INGRESÉ A LA UNIVERSIDAD! (TARAAAN!) Sí así como lo leen, por fin me decidí por una carrera y postulé y di mi entrevista y todo. Ahora la respuesta del millón: dentro de cinco años, con mucho esfuerzo y, vamos, algo de suerte, voy a ser un ECONOMISTA (espero). Es genial cuando este tipo de noticias también hacen felices a las personas que quieres. No hablo solo de mi familia sino, también de mis amigos. R.C., por ejemplo, se gastó cuarenta soles en una máquina para raparme al día siguiente que salieron los resultados. Sí ahora estoy pelado y, no, no tengo frío, ya me acostumbré. No me queda sino, agradecerles a todos: a mis papás (antes que a nadie), a mi familia (y con FAMILIA me refiero a los parientes con los que tengo un lazo afectivo de verdad y que han dejado huella), a mis amigos (a todos pero, en especial a LOS AMIGOS) y todos aquellos profesores que no solo se preocupan por enseñar sus materias sino, que a la larga, se convierten en una especie de familia putativa.
Por el momento, tengo todos los días de la semana ocupados, ya sea con cosas del cole, con mis amigos, mi familia, haciendo cosas que me gustan o en el parque con mi perro quemando tiempo. Puede ser que estos meses esté viviendo un poco "todoalmismotiempoahora" pero, no importa, lo estoy disfrutando y estoy feliz, eso es lo importante
Será hasta la próxima.
Con D. P-R., el mismo día de la trasquilada.
Edo  

jueves, 3 de febrero de 2011

Una pausa a la pausa

Les escribo desde la comodidad de mi cama. Con la única diferencia que esta vez no es desde mi cama, ni desde mi casa, ni desde mi computadora, ni desde mi ciudad, país o continente. Posteo desde Italia, desde Firenze (o Florencia en español). Es toda una experencia salir de tu país, es más de tu ciudad, para de repente introducirte en un ambiente totalmente distinto al tuyo, en el que usualmente te mueves, con gente que tiene costumbres distintas a las tuyas. 
Por ejemplo, acá hay toda una cultura alrededor de algo tan simple como el café o los cigarillos. Me declaro fan del movimiento que gira entorno a los bares o cafés (acá en los bares también se sirve café) y, aunque no comparto el hábito de fumar, me gusta la dinámica que se forma al momento de encender un cigarillo: una colilla deja de ser el simple cadáver de un Malboro o de un Lucky Strike, por citar algunas marcas y sin ánimos de hacer propaganda, para convertirse en un espacio de conversación donde la gente discute sobre política, sobretodo política y, cualquier otro tema de conversación que flote en el aire o que valga la pena comentar con los amigos o con los compañeros de humo de turno. 
Me gusta también el ambiente en los cafés o en los bares, todo es tan esponténeo pero, a la vez es la rutina de todos los días. Acá el café se toma de tres formas principalmente: espresso, americano o cappuccino. Y sin nada de toppings, ni jarabes como en Starbucks. Algo más, GELATO! Es increíble, nada más que decir.
Otra cosa que me gusta es que acá el peatón sí cuenta. Sí, así como lo leen, no siento más adrenalina correr por mis arterias cada vez que tengo que cruzar la pista porque, simplemente los carros se detienen apenas ven que alguien va a cruzar.
Probablemente se pregunte por qué no pongo nada sobre los lugares que he visitado pero, eso lo pueden encontrar en Wikipedia. De cualquier forma, en el próximo post pondré mi ranking de mis ciudades italianas favoritas y algunas fotos.
Mientras tanto, esperen mi regreso.
Edo

jueves, 20 de enero de 2011

Una pausa...

Voy a tomarme un descanso. La verdad, no sé de qué: del cole, hace rato; de las vacaciones, aún no. De cualquier forma, estaré 3 semanas sin postear a partir del viernes (osea mañana) pues, me voy de viaje al país europeo con forma de bota. Bueno, supongo que en realidad este descanso no será más que un ponerle "pausa" a mi vida en Lima y, ponerle "play" a mis tres semanas en Italia. Este hecho requiere medidas urgentes, como por ejemplo: descargarme 5 películas para poner en mi iPod y... Bueno eso era lo más urgente. No quiero pasarme 10 horas en un avión sin hacer nada (no importa cuánto me gusten los aviones, igual). Claro está que tengo que armar una maleta, recién hoy. Respecto a esto, veo en Facebook y en Twitter que una parte de mis amigos ya tienen sus maletas hechas pero, no hay nada por qué preocuparse. Todavía me quedan 29 horas para encargarme de eso. En conclusión, creo que tenía que comentarle esto a las 54 personas que leyeron el blog en el último mes (y a las que estoy dando por sentado que son lectores asiduos, aún así no lo sean), para que no se lleven ningún susto (hipérbole) al ver que no he posteado nada en enero.
¿Qué ha estado pasando en estos días? Bueno el hecho más importante ha sido mi Fiesta de Promoción. No me gusta como suena, así que me referiré a ella como la Prom. Fue el 15 de enero, el sábado pasado. A algunos les quitó el sueño el solo hecho de pensar en la Prom, a otros no tanto. Sinceramente, yo, la pasé genial, tenía a la mejor pareja de Prom de este planeta y, a pesar de que algunos se quejaran que la única sustancia con alcohol disponible era  cerveza, a mí ni me hizo falta. No porque yo haya llevado mi propia ración de licor, no me malinterprenten, simplemente no lo necesité.


De ahí, sobre la pregunta clásica del verano: "Ya has ido a la playa?" Mi respuesta es: no. Y no porque no me guste, todo lo contrario. Mi excusa puede sonar un poco lamentable pero, es cierta. No puedo ir a la playa porque mi oftalmóloga me lo ha prohibido. Resulta que cuando tenía 8 años, me dijeron que tenía un tipo de alergia en los ojos y, que iba a tener que usar unas gotas por el resto de mi vida. Usé las gotas por un mes y, de ahí nunca más. En diciembre que fui a la clínica, la oftalmóloga se acordó de mi y de mi alergia, a pesar de no haberme visto en 8 años (y no, no fue porque leyó mi historia clínica). Me regañó un poco por no haber ido a su consultorio en mucho tiempo y, nuevamente me recetó las famosas gotas, que vinieron acompañadas de la prohibición que ya mencioné.
Bueno, estimados 54 lectores que, insisto, espero que sean visitantes asiduos a este blog, antes de tomarme esta pausa, necesito hacer mi maleta y, mi madre "sugirió sutilmente" que mañana me levante temprano con un "Mañana a las 7 ya estás despierto, para empezar a hacer tu maleta". Podré usar con ella el argumento que aún me quedan 29 horas para hacerla o, bueno para las 7 am. de hoy, 23 horas? No me atreví a preguntar que pasaría si es que a las 7 no estoy despierto.
Edo
PS. Estoy desde las 8 pm tratando de bajar "Inglorious Basterds" y "Inception", son la 1.10 am y, hasta ahora, solo he descargado la segunda, a los sin gloria les faltan 5.47 minutos.
PS 2. Gracias a V. PR. a quien yo llamo Peje. Ha sido la mejor pareja de Prom.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Ha pasado algo de tiempo

Tal como dice el título, ha pasado algo de tiempo desde que escribí por última vez en el blog. En estos dos meses de ausencia, ha habido tiempo para todo; para pensar, para dormir poco, para estudiar, para salir, para dormir mucho, para vacacionar, para viajar, para todo.
Empecemos por lo primero: mi viaje a Piura. Todo en esta ciudad me parece alucinante: las calles, la comida, lo pequeña que es, lo cerca que está todo, el clima, el humor de la gente, mis tíos, la casa de mis tíos, sus perros, la playa... Por eso siempre me gusta ir, a pesar que tiene sus inconvenientes también pero, no dejo que eso empañe mi viaje. No importa si hay que estar 15 hrs. en un bus o 1.30 hrs. en un avión, yo voy. Aunque sea por un fin de semana (ya lo he hecho antes). Bueno este viaje a Piura lo estuve esperando hace tiempo pues, incluía 5 días en la playa. Además, coincidía con el matrimonio de mi prima, donde lo pasé muy bien por cierto.


Me quedé en Las Cabañas de Antica. Muy bueno el hotel: grande, dos piscinas, las pastas buenísimas (los ceviches no tanto), sin bulla y difícilmente te encuentras a otro huésped (lo que es perfecto para los que vamos a la playa para huir de la bulla). Lo único malo es que el personal del hotel puede ser algo frío. No tuvimos TV durante esos días porque, el hotel tuvo problemas con el servicio de Direct TV pero, eso para mí no fue ningún inconveniente. Al contrario, era justo lo que buscaba.


A pesar de que las pastas eran buenas en el hotel, el almuerzo no lo era tanto. Por eso, por recomendación de una amiga de mi mamá, fuimos al Mirador de Vichayito, un hotel a 10 min. del nuestro (caminando). Allí Chicho, se encarga de preparar un Tacu Tacu con tuno saltado buenazo. Como el restaurante es pequeño, es él mismo el que se acerca a recomendarte los platos del día y al final siempre se acerca a preguntarte si todo estuvo bien. El último día nos fuimos a Los Órganos que está a 1.30 - 2.00 hrs. caminando por la orilla. Allí almorzamos en El Bambú, donde se come mucho más barato que en Mancora y donde se siente un poco más la sazón local.


Todos los días nos íbamos a caminar con mi papá por la orilla. Incluso una mañana nos fuimos descalzos desde Vichayito hasta el muelle de Máncora caminando. Nos demoramos como 4 hrs. en ir y venir. Después de hacer los cáculos, resultó que habíamos caminado unos 70 kms. en esos días. Durante esas caminatas, encontramos varios de estos caballitos de mar varados. Los que aún estaban vivos los regresábamos al mar, los que no, decidimos secarlos y traerlos a Lima.
Edo

sábado, 19 de junio de 2010

Welcome to the jungle


Desde inicio de año lo esperábamos: el viaje de estudio como todos los años. Este año: la selva central. Debo confesar que este año no esperé el viaje con muchas ansias. Normalmente nos hacemos expectativas con respecto al viaje, contamos los días, los planificamos al máximo, es, muchas veces, el tema central y el "vas a ir al viaje?" es una de las preguntas hechas con mayor frecuencia. Sin embargo, este año nada de esto pasó. Hubo menor expectativa. Ya nos había pasado en años anteriores que tenían que postergarnos el viaje, o incluso cancelarlo, innumerables veces, debido a: huelgas, protestas, bloqueos de carreteras, pandemias e, inclusive, terremotos. 

A pesar de esto, el viaje fue genial. Hubieron menos visitas a sitios históricos y más excursiones a espacios naturales. Durante este viaje vi por primera vez una catarata (y me bañe en ella), me subí a un peque-peque y navegué un río, nos encontramos a un tigrillo, conocí una comunidad nativa (aunque de nativa tenía solo la fachada), me vestí y hasta bailé como uno de ellos. 


Siempre el hecho de viajar con tus amigos le da un "plus" a este tipo de travesías (que por cierto fue una palabra frecuentemente usada por la guía): jugar, mejor dicho enviciarse con, ocho locos y póker hasta las 2 a.m., bañarnos en la piscina del hotel en la noche, bañarnos en una catarata por la mañana, subirse a un puente colgante de más de 100 años, tomarse una foto que parece que estamos escalando una pared (cuando no estábamos ni a dos metros del suelo), escuchar los gritos desesperados de todos aquellos que creen que el bote está a punto de voltearse, tomarle una foto a un mototaxi que, de la nada, apareció en el río, para ponerla en el álbum "Fail!" del Facebook, etc. 


Fueron cuatro días que nos quedaron cortos (por lo menos a mí sí) y en los que lo pasé genial. Ya estamos haciendo planes para regresar (apenas nos graduemos, no?). Solo me queda decir: Welcome to the jungle.
Edo 
P.D. A inicio de año puse un contador de visitas. En febrero (Cigarettes & chocolate milk), íbamos 188 visitas. Hoy ya van 615. Parece que a la gente le gusta, seguiré escribiendo.

sábado, 15 de mayo de 2010

Km. 92.5

Ha pasado algo de tiempo desde Semana Santa. A pesar de eso, hace tiempo quería escribir este post. Lo empecé a escribir en la playa pero no lo terminé. Bueno ahí les va.
Todo empezó un lunes cuando un amigo, J.C. me dijo para irme con él a la playa a pasar Semana Santa. Resulta que él tiene un camper en el Real Club. Al inicio, no me lo tomé tan en serio pero, al ver que varios de mis amigos se iban a pasar el feriado largo por allá, decidí irme. Después de una conversación algo rápida con mis papás, que ocasionó el suficiente impacto como para que escriba los otros dos post anteriores, una empacada rápida con algo de ropa, hacer algo de tareas a la volada, dejando algunas pendientes, y la compra de provisiones para los cuatro días; estaba el jueves a las 3 p.m. en el carro de J.C., rumbo al sur.
Fueron cuatro días en los que, aparte de terminar rojo como un camarón, de ir de la playa a la piscina y de la piscina a la playa, aprender a jugar Texas hold'em (y ganarles a todos), enviciarme con el solitario en las tumbonas en la arena (mientras J.C. y R.C. estaban dormidos), de un partidito de tenis después de las comidas (por cierto, los papás de J.C. cocinan genial), de una pasada por Cocoa y mi reencuentro con una bicicleta; pude pensar un poco sobre lo que quería hacer con mi vida a partir del próximo año, ya que me esperaba un ultimátum en casa (Tiempo de decisiones 1 y 2) y, sobre muchas otras cosas más. 
El domingo, de vuelta a mi casa, no tenía ganas de volver. No sé si por tener que enfrentar el ultimátum o porque ya me había acostumbrado a comer, dormir, nadar, jugar póker y jugar tenis. Y es que con una vida así, quién quiere regresar al colegio?
Edo

lunes, 8 de junio de 2009

He vuelto

He vuelto aunque nadie esperaba mi regreso, ya que nadie lee este blog. Ni yo mismo pensaba regresar pues, tengo que confesar que desde hace tiempo ya, yo del blog me había olvidado. Todo empezó cuando fui dejando pasar las semanas y me decía: "La próxima semana posteo". Resulta que la próxima semana nunca llegó, hasta hoy lunes 08 de junio del 2009. A diferencia del año pasado, he decidido postear cualquier día de la semana, para así darle un poco más de espontaniedad a este blog. Según se me vayan ocurriendo temas interesantes sobre los cuales escribir, ire posteando semanalmente.
Ha pasado mucho tiempo desde el último post, del 24 de septiembre del 2008. En todos estos meses, han pasado muchas cosas que, me atrevo a decir, me han hecho madurar más. Así es, esto va para todos aquellos que me dijeron "Madura!" y para todos aquellos que también dijeron "Tú siempre tan maduro!".
No hay nada sobre mi verano que merezca ser contado, excepto que me dió el tiempo y espacio suficiente para ordenar un poco mi vida. Para darme cuenta donde empezaba y donde terminaba todo. Fueron dos semanas en una playa del norte las que me permitieron entender muchas cosas que no me habían quedado claras en todo el 2008, y también para entenderme a mí mismo.
Llegó marzo y con él llegó el inicio de las clases. Decidí hacer de este año un año diferente: que me diera la oportunidad de reírme pero que también pueda reflexionar. Porque aunque no lo crean, si vives pero nunca te detienes a comprender qué es lo que estás viviendo, es cómo si nunca hubieras vivido.
He vuelto, pero no sé si para quedarme.
Edo