lunes, 1 de febrero de 2010

Cumpleaños feliz

El martes pasado (26 de enero), fue mi cumpleaños. Cumplí dieciseís años y  me pasaron las cosas que a todos nos pasan en nuestros cumpleaños: tuve el momento incómodo cuando uno no sabe que hacer mientras le cantan "Cumpleaños feliz (8)", los saludos cuando uno se despierta, los post en el muro del facebook, llamadas telefónicas (algunas de larga distancia), algunos mails, muchos abrazos, una torta (en mi caso un Cheesecake de Oreo), algunos regalos (dos polos, un CD: "Viva la vida" Coldplay, chocolates de La Ibérica y, extrañamente, unos tickets de Happyland). Lo pase con la gente que quiero, aunque algunos faltaron, y, lo más importante, la pasé genial.
Quiero agradecer: a todos los que fueron al almuerzo en el Friday's, a la organizadora del almuerzo, a todos los  que fueron a las comidas previas a mi cumpleaños (parrillada y almuerzo), por los regalos que recibí (incluyendo lo de Happyland) y por los quedaron olvidados o  que me deben y por todos los que se acordaron a tiempo (y a los que no) por todos los post en el muro del Facebook, los mails y las llamadas telefónicas (incluyendo las de larga distancia).
A todos ellos:
GRACIAS TOTALES
(o simplemente GRACIAS)
Edo

sábado, 16 de enero de 2010

Bienvenido 2010

"Bienvenido 2010", ese es el título de este post y es, probablemente, algo que muchos de nosotros hemos dicho el primero de enero. Si no lo han dicho, por lo menos lo han pensado o lo han dicho, con otras palabras.
Ahora, la pregunta del millón es: "¿Qué le pido yo a este 2010?" La respuesta es simple. Le pido, primero, tiempo y paciencia para que me deje hacer lo que quiero hacer y que jamás me apresure. Que para fin de año me deje algo, y con esto no me refiero a nada material. Quiero que me deje algo aprendido, un amigo nuevo, la oportunidad de ayudar a alguien, y por ende de dejarme ayudar. No sé, lo que sea que la vida me quiera dejar al final de este año pero, que me diga, o si quiere que me grite, que este año valió la pena.
De ahí si trae cosas buenas, genial, y si trae malas, que no se preocupe que, con los amigos que ya me trajo, aquí se puede enfrentar todo.
Edo

jueves, 31 de diciembre de 2009

Balance de fin de año

Hoy 31 de diciembre, siendo las 19.54 hrs. en Lima, Perú, he decidido hacer un balance de fin de año. Esto quiere decir, hacer un análisis sobre como me ha tratado la vida en este 2009.
Como ya lo he comentado en otro post ("He vuelto"), el verano del 2009 me dio la oportunidad de reflexionar bastante. Fue un verano calmado, con 15 días frente al mar, lo cual me ayudó mucho en ese proceso de reflección, encuentro con uno mismo y, sobretodo, de autocrítica.
Con el inicio de las clases, empezó otra etapa del año. Había que dedicar un poco más de tiempo a los estudios pero esto, no implicó que deje de lado todo aquello que aprendí en el verano. Es decir, la vida durante las clases transcurre para mí mucho más rápida pero, de todas maneras me di el tiempo para detenerme y pensar un poco.
Este año en el colegio también me trajo nuevos amigos. Gente a la cual no conocía mucho y, con la cual había hablado muy pocas veces, se convirtieron en personas muy cercanas a mí y a las cuales tengo el placer de llamarlas hoy, amigos. Pero también me ayudó a afianzar mi amistad con mis amigos más cercanos y también, a darme cuenta que había descuidado mi relación con algunos de ellos. Sin embargo, también me quitó algunos "amigos", y en parte prefiero que me los haya quitado, pero no vale la pena escribir sobre eso. Conocí mucha gente fuera del colegio también, con algunos me veo o hablo muy seguido aún, con otros no tanto pero, para el verano del 2010, me he propuesto volverme a juntar con muchos de ellos.
Entre todas las cosas que el 2009 me enseñó, quiero destacar una muy importante: la capacidad de dar. No sé si han ecuchado la canción "Dar es dar" de Fito Paéz. Si no la han escuchado, háganlo y, si la han escuchado, ya saben a lo que me refiero. No importa que tan ocupados estemos, siempre hay tiempo para dar. No dar cosas materiales, eso es lo de menos, dar tiempo, aliento, esperanza a los demás, eso es dar.
Este año fue realmente positivo, el mejor después de mucho tiempo. Me acercó más a Dios, a mi familia, a mis amigos, a los demás. En conclusión, este año fue... genial.
Para terminar, solo me queda agradecer a todas aquellas personas que hiceron posible que este año sea genial. Ellos ya saben quienes son, así que no necesito nombrarlos.
Con ustedes será hasta la próxima vez que se me antoje escribir.
Edo

sábado, 21 de noviembre de 2009

Pero te llevaste marzo y te rendiste en febrero (1)

Hoy iba en el carro con mi papá, y decidí cambiar la estación de radio y salió esta canción: "Te quiero igual" de Andrés Calamaro. La había escuchado varias veces a decir verdad pero, nunca le había prestado atención a la letra. Cuando la canción llegó a la parte "Pero te llevaste marzo y te rendiste en febrero", decidí que aquella frase era un buen título para un post. No sé por qué, pero me pareció una buena frase.
Y este es el momento del post en el que llego al mismo dilema de siempre. Ya sabrán ustedes cuál es. Me pondría a pensar ahora pero, los muchachos me esperan en el Jockey.
CONTINUARÁ...
(Por lo menos eso espero)
Edo

sábado, 7 de noviembre de 2009

El testimonio

Mañana en mi Confirmación, leeré el siguiente testimonio. Lo posteo para que todo aquél que le gustó, lo pueda leer otra vez. Ahí les va:


Hace algunos meses, en abril para ser más exactos, decidí embarcarme en esta aventura de la Confirmación. Pero no estaba solo, mis amigos de siempre, mis casi hermanos, me han acompañado a través de esta experiencia. Al inicio tomé la Confirmación como un evento social más que como una experiencia enriquecedora e importante de mi vida. Sin embargo, a través de todos estos meses, cambié de opinión acerca de la importancia de este sacramento y el compromiso que significa.
Compromiso, esa es la palabra que resume lo que esta decisión significa. La Confirmación es un compromiso con Dios, para seguirlo y difundir su mensaje de amor. Jamás se avergüencen de decir que son Católicos, ni de seguir a Dios, así como nunca se avergonzarían de sus padres. Comprometerse con Dios, significa también comprometerse con los que rodean, para ser siempre un hombro sobre el cual ellos puedan descansar. Pero sobretodo, comprometámonos con nosotros mismos, para tener siempre como meta ser mejores. Mejores cristianos, hijos, amigos, mejores personas. Una vez, Katty y Elsa nos dijeron en una sesión, aquí, en el colegio, que la Iglesia no necesita de personas mediocres, necesita de gente dispuesta a seguir a Dios, sin importar ningún obstáculo, a sacrificar su tiempo para ayudar a los demás, a amar a nuestros hermanos, tal cual Jesús nos ama.
El servir a los demás es la base de nuestra Fe. Todos hemos podido comprobar lo gratificante que esta experiencia es. He sido testigo de lo difícil que es organizar este tipo de actividades. Durante tres sábados, 50 niños de Manchay, nos han acompañado durante el día y debo confesar, que hemos aprendido más de ellos, que ellos de nosotros. Es increíble el hecho de que a pesar de todas las dificultades que han tenido que pasar, todavía son capaces de sonreír y de dar amor. Ellos nos ven como héroes pero, los verdaderos héroes son ellos. Realmente admiro su fortaleza y las ganas que le ponen sábado a sábado.
Una de las experiencias más bonitas de la Confirmación fue el retiro. Ahí aprendimos a valorarnos más a nosotros mismos, a nuestros amigos, a nuestra familia y sobre todo, a fortalecer nuestra relación con Dios. Aprendimos la importancia de pedir perdón, de reconocer los defectos y las virtudes propias, a relacionarnos mejor con nuestros amigos, la importancia de decir “Te quiero papá”, a construir nuestra vida sobre Jesús, que es la única base que soporta cualquier adversidad.
Tengo ante mí, a 36 de mis más queridos hermanos, cada uno con los dones que Dios les dio, con defectos y virtudes, con mucho que ofrecer. Por ejemplo, está Hessy, con un gran sentido de solidaridad; a Valeria, una gran poeta; a Branco y Alonso, grandes deportistas; a Rodrigo, siempre atento a las necesidades de los demás; a Adriana, siempre dispuesta a oírte y a darte un consejo; a Renzo, miembro incansable del equipo; Juan Carlos y Ximena, inteligentes y con gran creatividad para superar obstáculos; a Nicole, siempre perfeccionista; a todos los lingüísticos, por su sentido del humor. Podría continuar nombrando las virtudes de todos mis amigos, pero debo continuar. Miren con cuantos dones hemos sido bendecidos, cuanto tenemos para ofrecer a la sociedad, que muchas veces es indiferente a las necesidades de los demás.
No veamos esta ceremonia como el fin de algo. Es el fin de la preparación que debemos realizar para ser soldados de Dios, pero es el inicio de algo mucho más grande. Ahora no estamos solos, ahora formamos parte de una comunidad mucho más grande que nosotros, que está a la espera de todo lo que podamos ofrecer y que está dispuesta a ayudarnos a realizar las metas que no podemos cumplir solos. Somos ahora oficialmente y voluntariamente parte de la Iglesia. No seamos cristianos mediocres, atrevámonos a hacer el cambio en la sociedad, no seamos indiferentes.
Por último quiero agradecer, antes que nada a Dios, por poner esta experiencia en el camino de nuestras vidas y por todas las bendiciones que nos da. A mis padres, por ser un gran ejemplo de vida y por apoyarme siempre. A mi familia, por ser los pilares que sostienen mi vida. A mis amigos, que con el tiempo me he atrevido a llamarlos hermanos, por ser mi segunda familia y por todas las alegrías que me brindan. A Elsa, Katty, Pablo y al equipo del retiro, por guiarnos a través de esta experiencia. Al equipo del Apostolado, por sacrificar su tiempo y por su ayuda desinteresada. A Paquita, a Mónica y a todas aquellas personas que nos han apoyado en las actividades del Apostolado.
Edo

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El fin de semana que lo cambió todo

Todo empezó el viernes 16 de octubre. Creo que no lo he comentado aquí pero, me voy a Confirmar. El 16/10 me fui de retiro. Fueron tres días fuera de la ciudad, totalmente desconectado. No me fui solo, me acompañaron los 36 amigos de siempre, mis hermanos.
En un inicio pensé "bueno será un fin de semana fuera de Lima, aprovecharé para descansar". Pero no fue así. Desde que me subí al bus, algo me decía que ese fin de semana no iba a ser uno cualquiera. Llegamos y nos asignaron los cuartos, no era un hotel cinco estrellas pero para mí eso era lo de menos. El que me tocó como compañero de cuarto, no era alguien a quien conocía muy bien y a decir verdad, no tenía el mejor concepto de él. Sin embargo, ese mismo día me di cuenta de lo estúpido que son los estereotipos. No sé si me entienden.
Ese fin de semana nos dimos cuenta de lo bueno que tenemos para ofrecer y lo malo que tenemos que cambiar. A entender un poco más a nuestros amigos porque, todos tenemos problemas. A apreciar más a nuestra familia y disfrutar al máximo de nuestros padres. A saber perdir perdón y a saber perdonar. Y a no esperar a que Dios lo resuelva todo, a ser nosotros el milagro.
Ese fin de semana todos nos conocimos un poco más, nos dimos cuenta de nuestros límites, jugamos y reímos y más de uno lloró, pero eso es irrelevante. Lo importante es que aprendimos a ser más humanos.
Edo

viernes, 28 de agosto de 2009

A las 00.20

Son las doce de la noche con veinte minutos en Lima, Perú. Yo aquí, sentado desde la comodidad y el anonimato de mi estudio, me dispongo a escribir un nuevo post que, probablemente jamás será leído por nadie.
A la hora de sentarme frente al teclado, entrar al escritorio de este blog, hacer click en "Nueva entrada", vuelve la misma pregunta recurrente: Que mierda escribo esta vez? Yo sé que no suena para nada bien empezar siempre un post con esa misma maldita idea. Es más, me lo han dicho. Aunque probablemente no suene creíble, he intentado empezar un post escribiendo sobre otro tema pero, siempre me queda la sensación que lo escribo suena un tanto a crónica policial. Siento que el post pierde completamente cualquier tipo de espontaniedad, y pasa a ser algo tan monótono y aburrido como cualquier crónica de la sección "Policiales" de cualquier periódico local.
Es, al final, esta idea redundante del no saber que escribir lo que me lleva a llenar de palabras que, aunque carezcan de sentido, forman, al fin y al cabo, un post. Y es que la incertidumbre del no saber que escribir, es lo que al final me lleva a otro tema y al final ese otro tema, se vuelve el tema principal de este post.
Normalmente se me ocurren temas para escribir un post, un cuento o lo que sea, cuando salgo a caminar. Es en esas caminatas sin rumbo con mi compañero cuadrúpedo, en las que tengo la posibilidad de filosofar un poco. Me pongo mis audífonos, pongo el iPod en shuffle y empiezo a caminar sin un rumbo preciso.
Aunque pueda sonar un poco tonto, se siente bien durante esos 20 o 30 minutos (todo depende de la voluntad de mi perro), no tener todo bajo control. Saber que en esa media hora, no hay planes fijos que seguir, preocupaciones, nadie a quien impresionar, nadie a quien seguir. Se siente bien durante esa pequeña fracción del día, pensar un poco en lo que hiciste ayer, en lo que haces hoy y, por qué no, en lo que harás mañana. Es ese pequeño espacio de soledad humana auto-inflingida, en el que tengo la oportunidad de pensar en lo que verdaderamente me importa, lo que en verdad me interesa, lo que me de la gana de pensar. Saber que en esos pocos minutos, puedes crear, en tu mente, una historia que no tiene por qué tener un punto final. Es en esos minutos, en los que puedes pensar concientemente muchas cosas, hacer un examen de conciencia profundo o, simplemente, dejar la mente volar y no pensar nada concreto.
Esos son los momentos más tranquilos del día, esos momentos de soledad para nada dolorosa ni sufrida. Es una soledad que puedes abandonar si quieres, que no te persigue, que no ha venido para quedarse. Son minutos de soledad, que algunos sentimos la necesidad de buscar y, que muchas veces, cuando queremos, encontramos. Y aunque para algunos suene aburrido, esos minutos no los cambio por nada.
Edo